Capítulo 8: El poder de la motivación
Será la llegada del verano o la falta de tiempo, pero estos últimos días entré en una pequeña crisis. Empecé a desconfiar del potencial de mi idea, a no saber qué decir cuando alguien me preguntaba y dudaba del potencial de mi proyecto… Si os soy sincero, he llegado a plantearme no continuar con mi sueño, quitarme dolores de cabeza y centrarme en el que actualmente es mi trabajo, el cual ya tengo por la mano y nos da de comer a mi familia y a mi.
Estaba a punto de tomar la difícil decisión de no continuar con la idea de emprender mi propio negocio cuando coincidí en un café con un viejo compañero de universidad. Luís (o Luisito, que era como le llamábamos todos) se había convertido en un emprendedor de éxito, tenía su propia empresa que había impulsado desde los cimientos con mucho esfuerzo y dedicación y, además, ya estaba trabajando en un par de proyectos más que quería arrancar. Le expliqué mi situación y tras escucharme atentamente me dijo:
Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.
Y se fue. Me quedé pensando y me di cuenta de que tenía razón, que no habían excusas que valieran y que si el proyecto tenía que triunfar o fracasar sería únicamente responsabilidad mía. Así que decidí continuar y no volver a buscar excusas en un cielo gris.














